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Mi recinto

Conciertos · festivales · fiestas privadas

Cuando abre el público, tu staff ya está adentro.

Tu gente, tus proveedores y tus invitados se acreditan desde el teléfono días antes. La puerta deja de decidir a qué hora empieza el show.

Conciertos · festivales · fiestas privadas
  • QR cifradoÚnico por persona y por evento
  • Tres factoresCURP, INE con OCR y huella
  • Funciona sin redValida contra el padrón que ya descargó
  • Bitácora completaFecha, hora, puerta y dispositivo
sedes configuradas

8

En 7 ciudades del país, con 42 puntos de acceso ya descritos: puertas, torniquetes y accesos de servicio.

clases de espectáculo

4

Taurinos, conciertos, eventos privados y corporativos. Cambia la configuración; el padrón de personas no.

módulos en operación

13

Del alta de la sede a la auditoría del día siguiente, cada uno con su fase declarada.

tipos de acreditación

6

Producción, alimentos, seguridad, limpieza, prensa e invitados, cada uno con su propia liga.

Lo que cuesta no tenerlo

Ninguna de estas tres noches se arregla al día siguiente

No hace falta imaginarlas: quien ha abierto puertas las ha vivido. Las tres tienen el mismo origen —una lista en papel— y las tres se pagan en la puerta, que es donde ya no se puede corregir nada.

  • La fila que se come el arranque

    Doscientas personas de montaje esperando a que alguien encuentre un apellido en una hoja engrapada. Mientras tanto el tendido no se barre, la tramoya no sube y el retraso ya no se recupera: se arrastra hasta que cae el telón.

  • El cuarto ocupado tres días

    Un salón con mesa, fotógrafo, impresora y una fila de gente esperando turno para la foto. Es espacio que no rentas, personal que sí pagas y tres días de calendario que se van antes de que empiece el montaje.

  • La reimpresión de las seis de la tarde

    El apellido salió mal, el color del área no era ése y hay ocho gafetes que rehacer. La impresora está a cuarenta minutos, la gente ya está en la puerta y el que decide entre dejarlos pasar o no eres tú.

Ésas son las tres que cuestan dinero. Las que cuestan un susto —el gafete que se presta, el que no se puede apagar, la madrugada que nadie logra reconstruir— están contadas una por una en qué resuelve.

Qué es

Una acreditación que se apaga

Un gafete impreso es papel: se presta, se copia y sigue sirviendo cuando la persona ya no trabaja contigo. Aquí la acreditación es un registro vivo, ligado a una persona, que se enciende y se apaga desde un panel.

El código que la representa vive en su teléfono y también se puede imprimir. Lo que manda no es el objeto: es el expediente que hay detrás.

Quién la contrata

El evento es tuyo, y tu operación se la llevas

Se contrata por evento. Das de alta tu concierto, tu festival, tu corrida o tu fiesta privada, describes tu operación —accesos, zonas y tipos de acreditación— y ya tienes cuenta.

Si la sede ya está en el servicio, sus puertas y sus zonas están descritas y tú sólo montas tu fecha encima; si no, las describes una vez. En los dos casos la configuración es tuya y te la llevas al siguiente evento, aunque cambies de recinto.

Cómo se llena el padrón

Los datos los escribe quien los conoce

El sistema genera una liga por tipo de acreditación y tú la mandas por donde ya te comunicas con tu gente: el grupo del staff, el correo del proveedor. Cada liga pide lo que ese perfil necesita y nada más.

La información entra por donde nace —la persona que se va a acreditar— en vez de entrar por el teclado de tu equipo. Ése es el cambio de raíz, y todo lo demás se desprende de ahí.

Qué pasa en la puerta

Primero la cara, después el veredicto

La pantalla de puerta muestra el retrato registrado antes de decir nada. Quien opera compara esa cara con la persona que tiene enfrente y confirma; hasta entonces aparece el veredicto. Por eso un código prestado no sirve.

Corre en el navegador de un teléfono, sigue validando cuando no hay señal y deja registro de cada lectura, incluidas las que no pasaron.

Quién hace el trabajo, y cuándo

Seis trabajos que dejan de pasar por tu equipo

Aquí no hay porcentajes y es a propósito: no sabemos cuánto tarda tu equipo hoy, y una cifra que no podamos sostener con tus propios números no vale nada. Lo que sí se puede afirmar es quién hace cada trabajo y en qué momento —y eso solo ya te cambia la semana—.

  • Armar el padrón

    Hoy, a mano

    Alguien de tu equipo teclea nombres sacados de tres archivos con tres formatos, y ninguno cuadra con el que mandó seguridad.

    Con la plataforma

    Cada persona llena sus propios datos, el sistema valida la CURP y lee la identificación al momento.

  • Juntar las fotografías

    Hoy, a mano

    Se piden por mensaje, llegan a medias y las que faltan se descubren cuando el impresor ya cerró.

    Con la plataforma

    La fotografía se toma dentro del registro. Sin ella el expediente no queda completo, y eso se ve con días de anticipación.

  • Cuadrar con los proveedores

    Hoy, a mano

    Llamadas, correos y una hoja de cálculo que ya no coincide con la que mandó la empresa.

    Con la plataforma

    Cada proveedor captura contra el cupo que le autorizaste y tú ves su avance sin marcarle a nadie.

  • Emitir la credencial

    Hoy, a mano

    Se maqueta, se manda a imprimir y se reimprime lo que salió con el apellido mal.

    Con la plataforma

    Se emite al autorizar, con el código y el color de su área. Si hace falta gafete físico, sale del mismo padrón.

  • Dar de baja a alguien

    Hoy, a mano

    Se avisa por radio, se anota en una libreta y se confía en que el guardia de la puerta 4 se acuerde de la cara.

    Con la plataforma

    Se revoca desde el panel y la siguiente lectura ya no lo deja pasar, en todas las puertas a la vez.

  • El reporte del día siguiente

    Hoy, a mano

    Se reconstruye de memoria, de fotos de una libreta y de lo que cada quien recuerde.

    Con la plataforma

    Ya está hecho: cada lectura quedó con su hora, su puerta y su dispositivo desde el momento en que ocurrió.

De la primera liga a la puerta abierta

Tres de los cuatro pasos ocurren antes del evento

Ésa es toda la diferencia. El día del evento sólo queda el cuarto paso, que dura lo que tarda una cámara en enfocar un código.

  1. Paso 1

    Das de alta el evento y repartes ligas

    Nombre, sede, fecha y qué tipos de acreditación vas a usar. El sistema te devuelve una liga por tipo, lista para copiar y mandar.

  2. Paso 2

    Tu gente se registra sola

    Desde el teléfono, cuando pueda. Ves el padrón llenarse en vivo y sabes quién quedó a medias sin preguntarle a nadie.

  3. Paso 3

    Autorizas y la credencial se emite

    Revisas y autorizas: es la única parte que pide tu criterio. El código sale con su zona y su color, al teléfono o a la impresora.

  4. Paso 4

    Abres las puertas

    Se escanea, se compara el rostro y se resuelve. Cada lectura alimenta tu tablero al instante, con red o sin ella.

······ · 30s

Pruébalo ahora, aquí mismo

Apunta tu cámara y ábrelo en tu teléfono

Se te va a abrir una acreditación de verdad: la de Alejandra Lugo Orozco, jefa de foro de producción. Con su fotografía, su código y las puertas por las que puede pasar.

Hazlo antes de que el código cambie. No es una frase para apurarte: en 30 segundos ése deja de servir y se genera otro. Por eso una captura de pantalla reenviada por WhatsApp no abre ninguna puerta.

Ábrelo aquí mismo

¿Estás en la computadora? Ábrelo en esta pestaña.

Lo que nos dicen en la primera llamada

Cinco objeciones, contestadas antes de que las digas

Ninguna es tonta, y las cinco tienen respuesta operativa en vez de comercial. Si después de leerlas te queda una que no está, ésa es la que queremos oír.

  • 01

    «Mi gente no sabe usar apps.»

    No hay app que instalar. Quien se acredita abre una liga en el navegador de su teléfono, contesta lo que le pidan y se toma una foto: el mismo gesto que hace todos los días para mandar un mensaje. Quien opera la puerta tampoco instala nada. Y a quien de plano no lo logre lo das de alta tú desde el panel, y su código le llega al teléfono ahí mismo.

  • 02

    «¿Y si llega sin el teléfono, o sin pila?»

    Ese caso existe siempre y por eso está previsto. El mismo código se imprime en un gafete físico, con la foto que esa persona ya registró y el color de su área. Y si aun así llega sin nada, tu jefe de acceso la busca por nombre en el padrón del evento y resuelve en la puerta, con el retrato a la vista.

  • 03

    «¿Y si se cae el internet en la puerta?»

    El lector no depende de la señal: valida contra el padrón que descargó antes de abrir y sincroniza en cuanto vuelve la cobertura. Un sótano de carga, un tendido saturado o una carpa en el campo no detienen el control de acceso. Se puede ver funcionando sin red.

  • 04

    «Ya tengo quien me arma las acreditaciones.»

    Casi todos lo tienen, y nadie te está pidiendo que lo corras. Tu proveedor de impresión sigue imprimiendo —del mismo padrón y con las mismas fotos—; lo que cambia es de dónde salen los datos y quién los escribe. Si quieres verlo sin apostar el evento entero, empieza por una sola puerta y deja la lista en papel de respaldo.

  • 05

    «Esto se oye caro.»

    Depende contra qué se compare, y esa cuenta no la podemos hacer nosotros: la semana de captura, las reimpresiones y el salón ocupado tres días tienen un costo que sólo tú conoces. La calculadora de fila te da la primera mitad con tus propios números. La segunda sale de dar de alta tu evento: un privado de doscientas personas y un festival con doce proveedores y ocho puertas no se parecen en nada, y por eso no hay tarifa publicada.

En boca de quien abre puertas

Cuatro escenas que dejaron de ocurrir

Testimonios de demostración: las personas y las empresas son ficticias. Este sitio muestra el producto funcionando con datos de muestra y todavía no cita a ningún cliente real.

  • «Lo que me convenció no fue la puerta. Fue dejar de apartar un salón tres días para que la gente hiciera fila a tomarse la foto. Ese salón ahora es bodega de producción.»

    Mariana Escobedo Villalpando

    Dirección de operaciones · Recinto multiusos · Guadalajara

  • «El montaje arranca a las cinco de la mañana y la puerta de carga es lo primero que se atora. Que el tráiler no espere a que alguien encuentre un nombre en una hoja te cambia el día entero.»

    Rodrigo Cantú Berrones

    Producción de conciertos · Empresa de producción de espectáculos · Monterrey

  • «Yo capturaba trescientos nombres la semana previa y me sabía de memoria los apellidos que todo el mundo escribe mal. Ahora reviso y autorizo: no vuelvo a escribir un nombre.»

    Xóchitl Barrera Nájera

    Coordinación de acreditaciones · Festival de música · Ciudad de México

  • «Antes, dar de baja a alguien era avisar por radio y confiar en que el compañero de la puerta 4 se acordara de la cara. Ahora se apaga la credencial y se apagó en todas al mismo tiempo.»

    Efraín Zamudio Lascuráin

    Jefatura de seguridad · Empresa de seguridad privada · León

Preguntas frecuentes

Ocho dudas operativas, sin rodeos

  • 01¿Sirve si mi evento no es en un recinto grande?

    Sí. La plataforma se contrata por evento, no por edificio: un salón, una carpa, un parque o una plaza. Lo que define la configuración son tus puertas y tus zonas, y ésas las describes tú al dar de alta el evento.

  • 02¿Necesito comprar lectores o torniquetes?

    No hace falta. Un teléfono con cámara alcanza para abrir una puerta, y una puerta más se abre con otro teléfono. Si prefieres una terminal industrial, o si tu recinto ya tiene lectores biométricos instalados, también se integran.

  • 03¿Qué pasa si alguien llega sin haberse registrado?

    Se le da de alta desde el panel en ese momento y su código le llega al teléfono. La diferencia con hoy es que ese alta de última hora es la excepción y no el procedimiento, y queda registrada como cualquier otra.

  • 04¿Puedo seguir imprimiendo gafetes físicos?

    Sí, y muchas operaciones los necesitan para que se vea de lejos a qué área pertenece cada quien. Salen del mismo padrón, con la fotografía que la persona se tomó en su registro, y el formato se configura según el tamaño de gafete y la impresora que ya usas.

  • 05¿Cómo doy de baja a alguien con el evento ya corriendo?

    Se revoca desde el panel y la siguiente lectura lo aplica, en todas las puertas a la vez. No hay que recoger nada ni avisarle a nadie: el gafete puede seguir en el bolsillo, pero ya no abre.

  • 06¿Mis proveedores pueden capturar a su propia gente?

    Es justamente el nivel de cuenta que hace que esto funcione. Cada empresa recibe su liga, da de alta a su personal contra el cupo que le autorizaste y ve su propio avance. No ve el padrón de tu evento ni al personal de otra empresa.

  • 07¿Y si mi evento cambia de fecha o se mueve de sede?

    El padrón no se rehace. Los expedientes son de las personas y la configuración —tipos, cupos, permisos— es del evento, así que un cambio de fecha se aplica en un campo. Si se mueve la sede, lo que se vuelve a describir son las puertas y las zonas del recinto nuevo.

  • 08¿Qué pasa con los datos personales de mi personal?

    Se pide consentimiento explícito dentro del propio registro y queda asentado con su fecha. Los plazos de conservación no los fija el proveedor: los fija el responsable de datos de tu organización y el sistema aplica el que se configure. Cada consulta y cada cambio quedan en la bitácora, con el nombre de quien lo hizo.

¿Falta la tuya? Escríbenos a hola@dubalu.com y la contestamos por escrito, con nombre de quien la contesta.

Pon tu próximo evento y mira qué sale

Nombre, sede, fecha y qué tipos de acreditación vas a repartir. El sistema te devuelve una liga por tipo, lista para pegar en el grupo del staff. De ahí sale el alcance definitivo: medido con tu operación y no supuesto.

Escríbenoshola@dubalu.com